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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Galicia calidade..


Su Audi en buenas manos...



Señor S

martes, 30 de septiembre de 2008

Tú tieneh a crishhto

En la oscuridad de la noche se refugian, de toda la vida, seres de lo más variopinto; travestis, hombres lobo, vampiros, serenos, albinos, vagabundos, Pepunto Fonz….. Si la noche no pertenece al fin de semana, más fácil es encontrártelos. En la madrugada de ayer me crucé con uno ….Fue en una de esas callejuelas que, en general, solo pisan quiénes viven en ellas, un lugar en el que abundan bares raros, de esos a cuya puerta tienes que picar si quieres entrar. Rincones mágicos en los que puedes ver a un musulmán bebiendo sin control mientras funde su mirada en el escote de una camarera cincuentañera, o enamorarte de la melodiosa voz de una prostituta que busca una cerveza tras finalizar su jornada. Fue, como decía, en una de esas calles estrechas y oscuras, donde un tipo bajito, casi más ancho que alto, me cortó el paso. Intenté esquivarlo tres veces, y las tres se interpuso en mi camino. Se le veía tenso, ansioso, nervioso.. A mi izquierda una furgoneta aparcada, a mi derecha una pared, en frente de mí un hombre muy raro y a mi espalda la posibilidad de dar la espalda a un hombre muy raro.

- ¿Tieneh 50 cents?, compadre; Me dijo

Yo, que no soy ningún John Wayne, le contesté:

- Sí hombre sí.

Le di un euraco …El buen hombre, agradecido, extendió su mano, y yo, tonto de mi, se la di.

- Tieneh la manó fría, el tazto de tú mano me recuerdah a la de un tipo que conosí en Medellín, de donde yo vengo…

Ya se habían dado los tres meneos de rigor, así que decidí soltarme, pero el caballero rehusó liberarme. Agarró con más fuerza mi mano, mientras me miraba desafiante. El colombiano siguió su discurso:

- …..ese tipo era sicario, tú sabeh… segaba vidas.

Giró su cabeza levemente mientras decía la palabra vidas…Un ligero temblor se adueñó de mis piernas en ese momento, algo me decía que no debía ser buena cosa que un tipo te empiece a hablar (con un tono parecido al de Antonio Banderas ) de los bajos fondos de Medellín mientras agarra bruscamente tu mano a las tres de la madrugada en una calle por la que solo pasea la oscuridad. Decidí que lo más sensato en ese momento era no apartar mi mirada de la suya, tener mi brazo izquierdo al aire y fingir naturalidad.

- Vienes de lejos; Le dije, aunque el tipo no hizo mucho caso a mi sesuda afirmación.
- Yo tengo al diablo dentro, he hecho mucho mal… mucho, yo ya no tengo perdón; Continuó el hombre, sin dejar de mirarme a los ojos.

Dada mi corpulencia, intentar hacer la cuatro-catorce no me pareció buena idea, así que seguí yendo de buen rollito.

- Bueno, a veces la vida te lleva por esos caminos; Le contesté.
- Sí, sí (Se quedó pensativo unos segundos)…pero he dejado aquello, si no lo dejo me matan, sabeh, me querían matar, por eso tuve que venir. Y por abandonarlo, por abandonar aquello..pero el diablo, el diabloh sigue en mí.

Con una tranquilidad que me sorprendió, le dije lo primero que se me ocurrió:

- Un viaje largo….es duro abandonar la tierra de uno.
- Sí amigo, echo de menos sus bares, su aire, sus muheres…

En ese momento metió la mano izquierda en su chaqueta…”adiós cartera”, pensé, “espero que al menos no me raje”. Pero su navaja no era más que una inofensiva cajetilla de Winston.

- ¿Quiéreh un cigarro?; me dijo a la par que soltaba mi mano.
- No, no fumo

Ya liberado, seguimos hablando unos 15 minutos, el hombre estaba más tranquilo y yo, por ende, también. …Finalmente se presentó.

- Me llamo Mateo, como el apóhtol.


Le contesté con mi nombre, le sonreí y le deseé suerte.

- Sabehh muchacho, yo tengo al diablo, pero tú… tú tienehh a Crishto; Me dijo para despedirse.

No se muy bien si ayer bailé con la muerte o simplemente con un imaginativo loco, supongo que más bien lo segundo, pero no cabe duda que sus historias sobre Medellín, narcotráfico y ajusticiamientos fueron, cuanto menos, interesantes. Hacía tiempo, todo sea dicho de paso, que no pasaba tanto miedo.


Señor S




miércoles, 2 de julio de 2008

Martes al sol...

Ni madrugar ni dormir la mañana, ni pa ti ni pa mi, a las 10 en pie.. ducha larga, por aquello de salvar el mundo (si nos extinguimos quizá haya alguna esperanza, fblack dixit), y nada de desayunos, que los cereales son laxantes y yo ya estoy muy delgado. Me pongo la camiseta del fracaso, la negra de manga larga (no entiendo cómo no la he quemado todavía), y parto en busca de las migajas. La avenida Magnus Blikstad petada, mogollón de gente conocida, una prolongación del hogar. “¿Qué tal Samu?”, te dicen sonriendo.. “Bueno.. en paro, por lo demás mal”, contestas sonriendo, se lo toman a coña, sigues caminando. Llegas a la oficina del INEM, menos sonrisas ahí, pero se mantiene la presencia de caras familiares, saludos sin palabras ahora, de los de mover ligeramente la cabeza mientras dices “hey”. Recojo la papelada y tiro para la uni, a por el título, que lleva ya dos años allí, al polvo. Pinzo el 18 , como en los viejos tiempos, aunque hoy sin ningún coleguilla con el que comentar un poco la jugada. Cuando arribo no me surge nostalgia alguna, todo lo contrario. Me topo a un viejo compañero…”¿Vives aquí, jejeje?”, “Nah tio, vine a entregar un trabajo, pero falta pila peña de mi grupo,¿ puedes falsificarme un par de firmas?”. “Claro tio”, firmé en nombre de Cris, me quedó una rúbrica demasiado angulosa así que decidí ponerle un circulín a la i en pro de darle un toque femenino al asunto (el corazón me pareció demasiado marcazo). “Adiós tio”, “Ta llueu”. Llego a secretaría, allí está la rubiaca de siempre. Me dan una cartulina gigante que dice que Juan Carlos I rey de bla bla bla bla….¡morralla!. Salgo en cuanto puedo de allí, asoma tímidamente algún rayo así que decido bajar a pata, cuando estoy en tierra de nadie (en la rotonda que une universidad, autopista y civilización) se apaga el sol y florece un fuerte viento del que me protejo con la cartulina gigante, cartulina que a lo tonto se dobla un poco. Tras 50 minutos al calor de las nubes estoy de nuevo en Magnus, regresan los saludos. Llego a casa, coloco mi título junto al de mi madre, encima del armario, y me dispongo a cumplimentar los papeles que me dan derecho a unos cuantos meses de vacaciones pagadas… Justo cuando andan en el pueblo a la hierba, mala época para estar liberado.
Señor S

jueves, 10 de abril de 2008

Sin criterio por Madrid

La canción es Ruby, de Kaiser Chiefs.. Sonó en cada bar que pisamos aquel fin de semana.





Aprovechamos Mágico y yo para dar las gracias a Señor-ina, con todo el cariño del mundo, por habernos dado posada, por habernos llevado a mil rincones, por habernos aguantado y….en definitiva, por habernos organizado unas mini-vacaciones de campeonato.


Señor S

lunes, 24 de marzo de 2008

Estoy alojada en la Pensâo Sevilha, habitación 210


La pensión de vistas destartaladas no fue lo que esperábamos… tras llegar y descubrir que nuestra reserva se había perdido como se pierden los ecos del fado entre las calles lisboetas, nos realojaron en un edificio de escaleras inestables, moqueta desaliñada y puertas llenas de rendijas. Algo más cara… pero con baño privado. ¿Están limpias las sábanas? Sí, todo está limpio.

No había bicicletas, ni música electrónica como en Berlín. Lisboa es una ciudad de cuestas adoquinadas, telarañas de cables de tranvía y caipirinha. La noche es del Barrio Alto, de sus pequeños restaurantes. Tres fueron los que nosotras descubrimos: A Cataplana, O Caracol y Faz Frío. A Cataplana se nos presentó tras nueve horas de viaje… “Si tiene mantel de cuadros entramos…”. Cinco o Seis mesas en un espacio no más grande que mi salón. A nuestra derecha unos portugueses cenaban y nos recomendaban el arroz con marisco, a la izquierda unos gallegos charlaban con nosotras sobre las experiencias vividas en la ciudad. Y de repente, no sé en qué momento, las luces se apagaron, nos quedamos en una penumbra deliciosa mientras la portuguesa de nuestra derecha, Teresa, y su compañero de mesa a la guitarra nos deleitaron a los presentes con unos fados… El vino se acabo y pedimos otra jarrita mientras unos y otros, cocinero, camarero y demás paisanos del lugar nos endulzaban con música portuguesa… O Caracol… más grande pero con manteles a cuadros… el bacalao con nata increíble, el vino no tan rico, y sin fado, pero igualmente recomendable. El último, para una noche de frío como aquella, Faz Frío, unos pescados ricos ricos, nosotras optamos por dorada y no nos equivocamos. Tras las cenas, la noche se pasea por los pequeños barecitos que sirven una caipirinha bastante subidita de tono mientras las gente bebe y conversa en la calle… una Malasaña sin policía, un Lavaderu con ron en vez de sidra… nos iluminaban lechugas y bailamos mientras el camarero atestado de tatuajes no dejaba de preparar cócteles con una pantalla a sus espaldas que proyectaba una película de Johny Depp. Y gente, mucha gente…

Por el día todo tiene otra luz, la luz del sol que ilumina los adoquines. Una ciudad que a ratos parece fantasma. Edificios que parecen haber vivido cien guerras y se mantienen en pie, cansados y un poco sucios, pero mantienen una chispa de brillo, el brillo que se refleja en sus azulejos de colores. El sonido de Lisboa es el de las vías chirriantes, el de los tranvías avisando de que se aproximan. La Torre de Belem despide al Tajo en su desembocadura y da la bienvenida a cientos de turistas que como nosotras disfrutan del sol tumbados en el césped. Al otro lado de la ciudad, se levanta impávido el Castillo de San Jorge, una fortaleza que deja imaginar historias medievales entre sus muros. Y en cada esquina, un pequeño mirador desde donde descubrir un nuevo secreto de esta ciudad, de sus calles, de su vida…






Señor-ina